lunes, 11 de agosto de 2008
Tengo una garganta que se empecina en deshabitarme. Ya no le tengo miedo, pero desandar mis arrebatos es un camino cada vez más amargo. Ayer me iba en remolino a tocar el espejismo de turno con este brazo que no alcanza y hoy ¿qué hago con todo lo que me sobra? Puedo aprender a atravesar el vacío, puedo aprender a vaciar el vacío y seguir, pero ¿cómo se hace para rescatar a tiempo los destellos que se van apagando? ¿cómo hago para que mi niña no sea un lugar cada vez más difícil de alcanzar?
domingo, 10 de agosto de 2008
la ventana del castillo

Yo le pedí que me contara un secreto y él habló de la fragilidad de las ventanas. Entonces le pedí que me contara una obsesión y él me dijo que los castillos eran insondables. Él es un niño triste que anda desnudo sospechando la eternidad. Se pasea por el fondo de los fondos buscando lo que no puede decir y está harto de los besos que las sombras le tiran desde otros mundos. Yo quise decirle que la pena es antigua, y que la soledad también. Que cuando lloré, aún antes de saberlo, un poco lloré su llanto con el mío, y el de todos, que como dice Violeta, es el mismo llanto. Quise decirle que a mí también me duelen los puentes y los charcos, que yo también esquivo sendas peatonales para esconderme de los soles y que también un día querré irme con el olvido puesto al final de los finales, al después de los después. Pero entonces dijo que tenía un costado de su ser rozado por la incapacidad y la cobardía. Así simplemente. Y yo que a fuerza de sollozar detrás de los espejos aprendí que la tristeza es una media que se niega a darse vuelta, ese día extendí mis brazos y le rocé en silencio este costado de su ser, para equilibrar.
viernes, 8 de agosto de 2008

Damas y caballeros… al subir el telón serán redondas. Son dos porque las quise así una noche, y aunque luna rima con ninguna, a ellas les gustó que prefiriera dos a una. Y los que miren, los que quieran mirar lunas adentro, verán que hoy brillan como siempre, de prestado. La fiesta de los codos volcados en la mesa, la fiesta de soplar deseos ultrajados, la fiesta de las piernas sin muletas, de los brazos necesarios. Y yo estaré ahí, jugando a los juegos preferidos, el juego de los gestos, de no decir o decir apenas las verdades necesarias, el juego de las invisibilidades, de no tener que explicar lo complicado. Damas y caballeros… me invento un rostro de sol diseminado, me invento una luz de hora de la siesta, me anestesio de mis nombres y mis llagas. Oculto entre violetas las sombras mutiladas y entre rojos las mariposas sin sus alas, me invento que me saco del sótano y que río, me río de reírme, me alegro sin palabras. Pero no me pidan, no, que cante. Porque cuando lo que pasa, pasa ahí adonde no se ve, cantar equivale a nadar entre cenizas, a morirse de silencios y de puertas cerradas. Después, ya sin ustedes, me diré que no por sola existe la soledad y esperando el sueño que me elude, nadaré en mis aguas con mis cuerpos. Y sabré de los coros en los charcos, veré a los techos plegarse en bandoneones, seré rehén de los puentes y las flores. No puedo narrarlo pero es preciso nombrar que tragándome las luces que se cierran en la niebla, esperaré en todas las esquinas de la memoria, solamente por saber si es cierto que él siempre asiste a nuestro encuentro. Y después… después, qué se yo, sucederá el eclipse de dos lunas que se cierran en mis ojos, y está bien que esto no rime con todo, ni con nada. Yo soy un barrilete de huesos y de urgencias, que se fuga noche adentro de la música y las palabras, veintinueve me anotaron de un zarpazo, pero a mí me es imposible escapar de la inocencia y de la infancia.
miércoles, 6 de agosto de 2008
agosto
Ahora que las lunas se quedaron dormidas y las horas no se atreven a desandar mi grave estado, escarbo el cementerio de palabras que murieron heridas de ausencia, por si acaso quede alguna ternura que rescatar. Nos sobró soñarnos, nos faltó sabernos. ¿Sabías que las palabras cuando mueren de amor no sangran, porque lo que se desangra es el espacio desde donde se desprendieron? Cómo no reconocerme en la bravura de este intento que hoy fermenta. Cómo no reconocerme en el atrevimiento para fundar paraísos que hoy se esconden. Pero llega la espera y entonces cae por su peso lo que soy sin símbolos, sin gestos y sin significados. Nunca voy a aprender a callar las bocas que me habitan seduciéndome a vivir en una encandilada irrealidad de desnudez y postergación. ¿Qué hicimos con la magia? Decímelo vos, porque yo estoy cansada de explicar lo excesivo y tengo miedo de que sobre, porque siempre sobra, siempre sobra. ¿Por qué el círculo del tiempo nunca se cierra? ¿Por qué no puedo sacarme los huesos y mudarme de piel? ¿Por qué no te pude decir que te quería? Yo no sé nada del amor, pero conozco de memoria su antesala, llena de espejos y puntos suspensivos. Y tu nombre es tan remoto que…
y tu nombre…
tu nombre…
tu…
tú…
¿tú?...
alguien falta
y no recuerdo su nombre.
y tu nombre…
tu nombre…
tu…
tú…
¿tú?...
alguien falta
y no recuerdo su nombre.
agosto
vuelve
cada
agosto
martes, 5 de agosto de 2008
hoy

Las sábanas perfumadas acarician los rincones de mis rulos que brillan desde el silencio hasta adentro. Hay una rosa que me mira renga pero incapaz de deshojarse por no mutilar un algo que se sostiene en el aire. La serena inocencia que me provoca quitarme la ropa traspasa mis fronteras palmo a palmo cuando en mis dedos se esconde la tormenta. La guitarra me invade los poros impregnando la noche de canciones de miel y tabaco. Desde el beso tibio de las velas florecen plumas que inventan milagros horizontales en los surcos vacíos. Hoy escribo en el blanco de las paredes, en el marco de los cuadros y en la suavidad de la cama. La estrategia de mi sangre que se cuela temblando entre lumbre y humo, hace de mis labios dos filos sin motivos ni memoria, tan derramados que harían tiritar al sol. De par en par la ventana anuncia la inquietud de mis sentidos. Afuera brillan las estrellas. Adentro llueve para que mi lengua no se muera de sed, mientras los charcos reflejan pestañas empapadas. Yo bailo entre pliegues de piel y sábanas perfumadas. Si hoy la luna me nombra mariposa… ¿quién se atreve a condenarme cuando digo que a él le abriría la puerta, las alas y la enagua?
lunes, 4 de agosto de 2008
silencio
che

Para que no oigan los que niegan, te lo digo con sordina, a mí me engendró la luna en un cacho de neblina. ¿Qué varón equilibrista le dio altura a un metejón y la amó de contrapunto y de una sola vez? En una noche de esas cuando anda rota al medio, me parió de madrugada a contraluz arrabalera; nací antes del invierno, hembra y llena de goteras. Sublevada para siempre y desplegada al infinito, aunque no pueda volver si te miro sé que existo. ¡Se encendieron las luces! vení, pasá, hoy hay función, hagamos equilibrio entre alma y realidad y por pura coincidencia revivamos la ilusión. Pero che, no me pongás esa cara que me bajás el telón. Si vos no escuchás las violas y la orquesta de jilgueros, si no ves que bailan Tita y el Quijote allá en el cielo, si no sentís el perfume a azahares y a mar quieto, si no te duele en la carne lo que gime el bandoneón, si no escuchás el rumor de los puentes y los patios, si no sentís que la noche se mete en tu corazón… aguantá y no me lo digas, no me cortés el piolín, será que un tango me sueña, aplaudí y hacete el gil.
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